¡Felicidades, M. Julita!
Hoy damos gracias a Dios por tus 75 años de vida consagrada al Señor, años de entrega, servicio y Consolación para tantas personas.
Gracias por el don de tu vocación, por tu fidelidad y por tu respuesta generosa a la llamada del Señor.
Que Él siga acompañándote y bendiciendo tu camino cada día.