112ª Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado
27 de septiembre de 2026
Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias.
En esta 112ª Jornada del Migrante y del Refugiado, el Papa León XIV nos llama a prestar atención a estos menores que se ven directamente afectados por la experiencia de la migración y la huida, y se enfrentan como consecuencia a la pérdida o separación de sus familiares, a la trata y explotación, a la pérdida de su dignidad, a la violencia e incluso a la muerte.
En medio de tanta oscuridad, no falta la luz de la solidaridad: personas, familias, instituciones civiles y comunidades eclesiales deciden no desviar la mirada hacia otro lado (cf. Lc 10,29-37). Con su compromiso, dan testimonio de que el amor puede vencer a la indiferencia. «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5).
Dios escucha y, para liberar, interpela con fuerza la conciencia y la acción de cada uno de nosotros. No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento.
Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir los ojos y el corazón para escuchar en profundidad su historia, sus miedos y sus sueños, y a situar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente. Proteger a un menor significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él.