«Los amó hasta el extremo» (Jn 13,1).
El gesto de Jesús lavando los pies nos revela cómo es el amor de Dios: un amor que se hace servicio, cercanía y entrega. Jesús se inclina ante sus discípulos y nos muestra que amar es ponerse a los pies de los demás.
También hoy quiere acercarse a nuestra vida, tocar lo que necesita ser sanado. Dejarnos amar por Él es el primer paso.
Después, nos invita a recorrer el mismo camino: hacer de lo cotidiano un lugar de amor concreto. Amar “hasta el extremo” empieza en los pequeños gestos de cada día.