«Todo está cumplido» (Jn 19,30).
En la cruz, Jesús lo da todo. No se guarda nada: su vida es entrega total. Su amor permanece, incluso en el dolor.
El Viernes Santo no es solo contemplación del sufrimiento, sino del amor más grande.
Hoy, al mirar la cruz, descubrimos que amar es darse, incluso cuando cuesta.