El sábado 16 de agosto, en la Iglesia de San Francisco de la ciudad de Río Cuarto (Argentina), se celebró con gran alegría y gratitud el 25º aniversario de consagración de la Hna. Karina Gambero, religiosa de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación.
La Eucaristía fue un verdadero momento de comunión con toda la Iglesia y con la Congregación. En la homilía, se destacó el camino de fe de la Hna. Karina, que comenzó en la comunidad parroquial de Santa Teresita, fue sostenido por la oración de su abuela y creció al calor de tantos rostros, gestos y personas que marcaron su vida. Un itinerario impregnado de un aroma particular: el consuelo, don que ella misma ha recibido y que hoy comparte en su entrega cotidiana, al estilo de Santa María Rosa Molas y de tantas Hermanas de la Consolación.
El lema elegido por la Hna. Karina para esta celebración lo expresa con claridad: “Sostenida por el amor gratuito del Señor” (Const. 120), recordando que toda vocación nace y se sostiene en el amor de Dios.
La celebración contó con la presencia de familiares y amigos, así como de hermanas de distintas comunidades. No faltaron sus compañeros de camino más cercanos: los residentes del Pequeño Cottolengo, donde la Hna. Karina sirve con generosidad y ternura. Su mamá, conmovida, tuvo el gesto entrañable de acompañarla en la presentación de las ofrendas.
Los signos ofrecidos en la liturgia recogieron hitos de su historia personal y vocacional:
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Una mariposa, símbolo de transformación, renovación y fragilidad humana.
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Una lámpara encendida, signo de la fidelidad de Dios que sostiene la entrega en la vida consagrada.
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Un poco de barro, evocando la confianza en el Alfarero que moldea la existencia para hacerla portadora de amor y consolación.
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El pan y el vino, expresión de la entrega renovada a Jesús, fuente de toda vocación.
La celebración fue presidida por la alegría sencilla de sentirse parte de una gran familia y contó también con la presencia de M. Valeria Vernal, superiora provincial, quien acompañó con afecto y gratitud este día tan especial.
En un clima de acción de gracias, la comunidad celebró el don de la vida y vocación de la Hna. Karina, renovando el llamado a ser consuelo en medio del mundo y a mantenerse siempre sostenida por el amor gratuito del Señor.