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Despertar nuestra vocación consagrada en clave de cuidado y profecía

Lunes, 02 Noviembre 2026

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El 17 de octubre, las Hermanas de la Provincia María Rosa Molas participaron en el webinar «Despertar nuestra vocación consagrada en clave de cuidado y profecía», animado por el P. Gonzalo, Misionero Hijo del Inmaculado Corazón de María.

El encuentro fue una invitación a ampliar la mirada y contemplar la realidad de la Vida Consagrada desde la perspectiva de Dios, aprendiendo a descubrir en medio de las circunstancias actuales nuevos signos de vida y de esperanza. Como anticipaba el propio título, la propuesta invitó a despertar del cansancio y de la inercia, recuperando una mirada profética sobre la vocación consagrada.

La reflexión tuvo como horizonte las palabras del Papa Francisco en su Carta Apostólica a los consagrados de 2014-2015: «Espero que despertéis al mundo», recordando que la profecía es una característica esencial de la Vida Consagrada.

Un reloj que muestra diferentes horas

Uno de los primeros recursos utilizados fue la metáfora de los relojes de la Vida Consagrada. Antes de interpretar lo que sucede en nuestra realidad concreta, es necesario ampliar la mirada y preguntarnos qué está ocurriendo con la Vida Consagrada en el mundo.

El mapamundi de un reloj permitió contemplar que no existe una única «hora» para la Vida Consagrada. Cada contexto geográfico, cultural y eclesial vive realidades diferentes. Por ello, es importante no caer en la tentación de considerar que aquello que sucede en nuestro contexto local representa necesariamente la situación general.

A lo largo del encuentro se recorrieron diferentes «horas» del reloj, iluminadas por textos bíblicos. La reflexión condujo a una certeza fundamental: todas las horas pertenecen a Dios. En cada una existen signos de luz y de oscuridad y, en todas ellas, podemos descubrir y agradecer la presencia de Dios.

Por eso, no hay lugar para la desesperanza. Incluso en los momentos de reducción, fragilidad o incertidumbre, la mirada creyente está llamada a reconocer los signos de vida que Dios sigue haciendo germinar.

Las cifras no son el último criterio

Las estadísticas sobre la presencia de religiosas, religiosos, consagradas y consagrados en la Iglesia ayudaron a comprender mejor las dinámicas de reducción y expansión de la Vida Consagrada en diferentes lugares.

Conocer estos datos es importante, porque los ciclos de crecimiento y disminución influyen en nuestras actitudes y en la manera de afrontar el presente. Sin embargo, las estadísticas no constituyen el criterio último de autenticidad ni de fidelidad.

Más allá de los números, la pregunta fundamental es cómo estamos viviendo nuestra vocación y qué nos está pidiendo Dios en la hora concreta que nos corresponde vivir.

Desde esta perspectiva, las Hermanas fueron invitadas a realizar un ejercicio personal de discernimiento a partir de tres preguntas:

- ¿Qué hora marca el reloj de la Vida Consagrada en el contexto en el que vives?
- ¿Cuáles son tres indicadores que describen mejor esa hora?
- ¿Qué principales desafíos presenta esa hora?

Discernir antes de interpretar

Otro aspecto importante del encuentro fue la necesidad de discernir las diferentes maneras en que podemos interpretar la realidad de la Vida Consagrada. Ante una misma situación pueden surgir interpretaciones morales, históricas o existenciales, así como la posibilidad de reconocer que, en ocasiones, estamos simplemente distraídos ante lo que está sucediendo.

La invitación fue, por tanto, a no reaccionar de manera automática ante la realidad, sino a detenerse, contemplarla y preguntarse qué está diciendo Dios en ella. Se trata de pasar de una mirada marcada únicamente por el cansancio o la preocupación a una mirada capaz de descubrir posibilidades, llamadas y signos de vida.

De la inercia al Éxodo

En la parte final del encuentro se presentó la propuesta de realizar siete viajes espirituales, como una aplicación de todo lo reflexionado y una relectura de la Vida Consagrada desde una perspectiva profética.

Para vivir una Vida Consagrada despierta, centrada y profética, es necesario ponerse en camino. No se trata solamente de organizar un «Sínodo», sino de vivir un Éxodo: salir de la propia tierra, de los privilegios, de las seguridades y de las comodidades para caminar juntas hacia aquello que Dios nos muestra.

Este camino invita a vivir la sinodalidad no como un concepto, sino como una experiencia concreta de caminar juntas, salir de nosotras mismas y abrirnos al encuentro. Un camino que finalmente conduce al simposio, a la mesa compartida, al banquete y a la Eucaristía: el lugar donde quienes han caminado juntas se reúnen, comparten el pan y celebran la vida recibida.

El webinar concluyó así como una llamada a despertar la vocación consagrada, recuperar una mirada amplia y creyente sobre la realidad y asumir con esperanza los desafíos de nuestro tiempo. Una Vida Consagrada despierta no ignora las horas de oscuridad, pero sabe reconocer que, en cada una de ellas, Dios sigue presente y continúa abriendo caminos de vida.

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