“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” (Salmo 115). Con estas palabras, la Hna. Flor vivió uno de los momentos más significativos de su camino vocacional: la celebración de sus Votos Perpetuos, pronunciando su “sí” definitivo a Dios y a la misión de ser instrumento de su misericordia y consuelo.
El pasado 12 de septiembre, en una emotiva celebración, la Hna. Flor realizó su profesión perpetua en una Eucaristía presidida por Mons. Jorge Aníbal Quintero Chacón, Obispo de la Diócesis de Barcelona.
La celebración reunió a las Hermanas de las distintas comunidades de Venezuela, acompañadas por la Hna. Verónica María González, superiora provincial, así como a los familiares de Flor y a miembros de la comunidad de la Parróquia Santa Lucía, que compartieron con alegría este acontecimiento tan especial.
Durante la celebración, Flor expresó públicamente su deseo de entregar para siempre su vida a Dios y al servicio de los demás, acogiendo la llamada a ser presencia de misericordia y consuelo allí donde la misión la lleve.
La profesión perpetua constituye un momento de especial significado para la vida de una religiosa y para toda la Congregación. Es la expresión de una respuesta madura y definitiva al amor de Dios, que se concreta en una vida entregada, disponible y orientada al servicio.
El “sí” de Flor se convierte así en una acción de gracias por la fidelidad de Dios y en un signo de esperanza para toda la Familia Consolación. Su entrega recuerda que la vocación se construye cada día desde la confianza, la disponibilidad y el deseo de poner la propia vida al servicio de Dios y de los demás.
La Provincia María Rosa Molas agradece a Dios por el don de la vocación de Flor y se une a su alegría en este nuevo paso de su camino de consagración.
Que su “sí” para siempre siga siendo una respuesta generosa al amor de Dios y un testimonio de misericordia, consuelo y esperanza para todos aquellos a quienes sea enviada.