Hay espacios que guardan objetos y hay espacios que guardan historias. El Museo Santiago Paredes, que forma parte de la identidad del Colegio Nuestra Señora de la Consolación, es uno de ellos.
El sábado 29 de agosto, las puertas de la institución se abrieron para compartir con la comunidad una experiencia que permitió acercarse al patrimonio artístico y cultural de San Juan (Argentina) desde una mirada viva, participativa e interactiva. Padres de alumnos, exalumnos, exdocentes, familias, artistas de la provincia y vecinos del departamento se acercaron para recorrer, descubrir y valorar este legado que la institución custodia y pone al servicio de las nuevas generaciones.
La jornada tuvo además una significativa repercusión en distintos medios de comunicación, con presencia de prensa, radio y televisión, que permitieron dar a conocer el valor de esta propuesta y la riqueza del patrimonio que conserva el Colegio.
Una historia que comenzó hace más de cuatro décadas
La presencia de Santiago Paredes en el Colegio Nuestra Señora de la Consolación no es reciente. En 1983, el propio artista visitó la institución y realizó allí, públicamente, una de sus obras: el rostro del Cristo de Velázquez. Aquella experiencia marcó el inicio de un vínculo que con el paso de los años se transformó en un verdadero compromiso con la conservación y transmisión de su obra y de su memoria.
Paredes, reconocido artista plástico sanjuanino y autodidacta, dedicó gran parte de su vida a retratar el paisaje, las costumbres, los personajes y la arquitectura de su tierra. Sus obras constituyen también un valioso testimonio de aquel San Juan que desapareció con el terremoto de 1944.
Hoy, parte de ese legado permanece en el Colegio Nuestra Señora de la Consolación, convertido en un espacio singular dentro de la provincia: una institución educativa que, al mismo tiempo, custodia y comparte una parte significativa del patrimonio artístico sanjuanino.
Un reconocimiento que emocionó
Uno de los momentos especialmente significativos de la jornada fue la presencia de Susana Paredes, hija del reconocido artista, quien acompañó la propuesta y expresó su reconocimiento y agradecimiento por la tarea que la institución viene realizando para conservar, valorar y transmitir el legado de su padre.
Su presencia tuvo un significado especial: permitió reencontrar la memoria del artista con el presente y confirmar que aquello que Santiago Paredes dejó a San Juan continúa siendo valorado y transmitido a nuevas generaciones.
El reconocimiento de su familia constituye, sin duda, un estímulo para continuar fortaleciendo este espacio que no solo conserva obras, sino también vínculos, recuerdos y una parte de la historia cultural de nuestra provincia.
Una comunidad que hace posible el museo
La jornada fue también una oportunidad para reconocer y agradecer a tantas personas que hicieron posible que el Museo Santiago Paredes pudiera abrir sus puertas y recibir a la comunidad.
Detrás de cada obra, de cada recorrido y de cada explicación hubo tiempo, compromiso y dedicación. Directivos, docentes y alumnos se involucraron con entusiasmo en la preparación de la propuesta, poniendo sus talentos al servicio de una experiencia que permitió aprender, compartir y valorar el patrimonio desde una perspectiva educativa.
También se sumaron artistas de la provincia y emprendedores del departamento, enriqueciendo la jornada y generando un espacio de encuentro entre la cultura, la educación, el arte y la comunidad local.
A todos ellos, nuestro reconocimiento y gratitud.
Porque un museo cobra verdadera vida cuando las personas se comprometen con aquello que conserva. Y en este caso, ese compromiso se expresa en una comunidad educativa que entiende que educar también significa custodiar la memoria, valorar la cultura y abrirla al encuentro con los demás.
Un patrimonio que sigue hablando
La exitosa convocatoria de esta jornada confirma el interés y la valoración que existe en la comunidad por este patrimonio. Cada visitante que atraviesa las puertas del Museo Santiago Paredes se encuentra no solamente con pinturas, dibujos y objetos: se encuentra con una parte de la historia de San Juan y con el testimonio de un artista que supo mirar su tierra y dejarla plasmada para las generaciones futuras.
Desde el Colegio Nuestra Señora de la Consolación queremos agradecer profundamente a cada persona que se acercó, a quienes colaboraron en la organización, a los medios de comunicación que acompañaron y difundieron la iniciativa, a los artistas y emprendedores que participaron, a las familias, exalumnos y exdocentes que volvieron a la casa que los vio crecer y, de manera muy especial, a Susana Paredes, por su presencia y por sus palabras de reconocimiento.
Que este encuentro nos impulse a seguir cuidando y compartiendo este patrimonio.
Porque cuando el arte se conserva, la memoria permanece.
Cuando se comparte, la memoria se hace comunidad.
Y cuando se entrega a las nuevas generaciones, la memoria se convierte en futuro.